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Andalucía UNICALlegaron a España cuando en otros países, como Estados Unidos o Gran Bretaña, ya habían dado sobradas muestras de la enorme aceptación que entre los viajeros tenía la fórmula comercial en la que basaban sus estrategias empresariales. Hoy acaparan casi el 30 por ciento del mercado aéreo español, han logrado hacerse con el control de rutas y conexiones.
Hasta la fecha prácticamente monopolizaban las aerolíneas de bandera -a las que no paran de arrebatar clientes- y hasta han obligado a redefinir sus planteamientos a las compañías convencionales, que se han visto forzadas a mover ficha para poder encarar el extraordinario desarrollo experimentado en los últimos años por el concepto ‘low cost’. Por encarnizada que resulte, la lucha, sin embargo, no ha hecho más que empezar. Tras la fuerte implantación que han tenido en este país, las líneas de bajo coste, que en algunos destinos andaluces, como la Costa del Sol, dominan casi la mitad del pastel de la aviación comercial, han iniciado ahora el ‘asalto’ a la suculenta porción que representa el mercado doméstico; una política expansionista que las CBC tratan de armonizar con su consolidación en otras regiones del globo, algunas, a la postre, mercados turísticos emergentes que se dibujan como futuros competidores de Andalucía en el complejo marco internacional de la industria vacacional. Desde esta perspectiva, ¿hasta qué punto resulta beneficioso para esta comunidad el excesivo protagonismo que están asumiendo en todo el mundo las mal llamadas ‘aerolíneas de precios reducidos’?
Según el último informe de la Sociedad de Planificación y Desarrollo (Sopde) de la Diputación Provincial de Málaga, el 47,5 por ciento de los pasajeros que el pasado año llegaron hasta el aeropuerto costasoleño fueron usuarios de operadores de vuelos baratos: 2.962.761 en términos absolutos, frente a los 3.278.821 que aglutinaron las aerolíneas tradicionales. Para el presente ejercicio, las estimaciones apuntan a que ambas modalidades se repartirán la cartera de clientes a porcentajes similares (50 por ciento cada una), mientras que en el plazo máximo de dos años, las CBC terminarán superando, en el capítulo de viajeros, a sus rivales en este competitivo sector. Dichos vaticinios están basados en la propia evolución que ha descrito en Málaga el segmento del ‘low cost’ que, desde 1999, ha visto incrementado su número de adeptos en un 959,21 por ciento, según reseña el mentado estudio, que señala que, en el conjunto nacional, los pasajeros de las líneas de bajo coste han aumentado un 463,83 por ciento. En contrapartida, la cifra de turistas transportados por compañías de red en los últimos seis años ha disminuido un 17,99 por ciento, una caída que ha sido mucho más pronunciada en el lapso de tiempo comprendido entre 2003 y 2005, del 23,82 por ciento exactamente.
En el caso del aeródromo malagueño, el de mayor tráfico de Andalucía y uno de los cinco más importantes de la red Aena, Easyjet copa casi una cuarta parte de las llegadas de viajeros en vuelos baratos, hasta el punto de que el pasado año alcanzó las 708.870. Monarch Airlines destaca como la segunda opción más utilizada por los visitantes para desplazarse hasta la Costa del Sol (con el 13,29 por ciento de los pasajeros, 393.806 en números enteros), seguida de Air Berlin (con el 10,57 por ciento, 313.177 clientes). Por detrás se sitúan BmiBaby, Brittannia Ab, Transavia Holland, Sterling European Airlines, Channel Express, Air Lingus, Thomsonfly.com, Hapag Lloyd Express, Virgin Express, Vueling Airlines y Ryanair, entre otras, según indica el trabajo de campo elaborado por la Sopde, que señala que, en cualquier caso, el aeropuerto español que más usuarios de CBC recibe sigue siendo el de Palma de Mallorca, “con una cuota de mercado del 21 por ciento sobre el total nacional”, aunque seguido de cerca por el de Málaga, con un porcentaje sobre el global del 15 por ciento.
Pero, además de optar por volar a precios de ganga, a cambio de renunciar a las prestaciones y ‘extras’ que ofrecen las compañías convencionales, ¿que otros elementos distinguen a los pasajeros ‘low cost? Fundamentalmente, según se desprende del mentado estudio, el presupuesto vacacional. Y es que los viajeros que llegan a la Costa del Sol empleando estas aerolíneas presentan un gasto medio diario de bolsillo que es un 19 por ciento inferior al de los turistas que utilizan las líneas de red. Las estadísticas hablan por sí mismas: mientras que los primeros gastan un promedio de 37,6 euros por jornada, los segundos desembolsan unos 45. Además, el presupuesto total del viaje de los visitantes que contratan con compañías de bandera alcanza los 1.057,9 euros, frente los 878,6 en los que se sitúa el de los visitantes de la otra modalidad. Eso sí, estos últimos suelen permanecer más tiempo en destino, 13,7 días de media, y no 12, como los clientes que se decantan por la fórmula tradicional.
Con estos datos sobre la mesa, el presidente del Patronato de Turismo de la Costa del Sol admite que el auge de las CBC tiene “consecuencias positivas y negativas”, por lo que apuesta por “trabajar para aprovechar de la mejor manera posible los aspectos deseables y aliviar los que menos nos benefician, puesto que no se le pueden poner barreras al campo”. En cuanto al hecho específico de que los pasajeros ‘low cost’ tengan una menor predisposición al gasto de bolsillo, Juan Fraile argumenta que “la selección del turista la produce la calidad del destino”, de modo que si los estándares “son buenos, vendrá sólo quien tenga una capacidad económica suficiente para permitírselo”. “En el mercado de la Unión Europea -añade- seguimos siendo competitivos en calidad y en precio, pero fuera de la UE no podemos competir por precio”. El máximo responsable del ente de promoción malagueño recuerda también que las aerolíneas de red han iniciado “un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias”, mientras que las de bajo coste están diversificando su negocio, pisando fuerte en el mercado de los viajes de larga distancia y haciendo estragos en la captación de los turistas de congresos. Asimismo, alude a la incursión de estas firmas en el espacio aéreo doméstico, un segmento en el que, a su juicio, es difícil seguir creciendo, aunque resaltó que sigue siendo posible atraer a más clientes españoles.
De momento, la mayoría de los viajeros ‘low cost’ que desembarcan en el primer destino andaluz son británicos (el 51,33 por ciento) y alemanes (el 22,33), procedencias que se corresponden con los dos principales países emisores de turistas a la Costa del Sol. En el polo opuesto se sitúan los italianos (que copan sólo el 0,36 por ciento de las llegadas) y los franceses (con el 0,49), que parecen mostrarse aún reacios en usar vuelos baratos a la hora de trasladarse a esta zona vacacional. Independientemente de cuál sea su lugar de origen, casi la cuarta parte de estos visitantes tienen en la provincia de Málaga alojamiento propio, mientras que prácticamente uno de cada tres suele pernoctar en hoteles de tres estrellas. Esto también los diferencia de los clientes de las compañías tradicionales, que en un 44,69 por ciento de los casos realizan su estancia en establecimientos de cuatro estrellas. El clima, los precios asequibles y poseer una vivienda en propiedad se convierten, de esta manera, en las grandes motivaciones, a la hora de elegir la Costa del Sol como destino, para los adeptos de las CBC, que fundamentalmente se informan sobre la zona vacacional en cuestión a través de internet. Es más, el 98 por ciento de ellos organiza su viaje por la red de redes; los turistas convencionales, sin embargo, prefieren la gestión de una agencia en el 92,2 por ciento de los casos. El análisis efectuado por la Sopde va más allá y destaca que “el ‘boom’ de esta modalidad de vuelos es un proceso que está produciendo importantes cambios en el sector del transporte aéreo y en las tendencias del consumo del turista”. “Las compañías de bajo coste -apostilla el documento- no sólo están ganando cuota de mercado” a las tradicionales, sino que, además, “están incorporando nuevos nichos de mercado a la demanda turística”. Tras destacar que ya el 30 por ciento de los pasajeros que llegaron a España por vía aérea en 2005 lo hicieron a través de CBC (unos 15,3 millones en términos absolutos), el texto subraya que, en este país, dicho segmento se lo reparten, básicamente, tres grandes titanes, Easyjet, Ryanair y Air Berlin, que controlan casi el 60 por ciento del mercado.
Estas mismas tesis han sido corroboradas por diversos profesionales y expertos, como el director general de Eurocontrol, Víctor Aguado, que en una entrevista recogida en la publicación que edita Savia Amadeus, sentencia: “Está claro que las líneas de bajo coste están cambiando el mercado. En Europa, la cuota” de estas firmas “ha aumentado en los últimos meses” y “ha llegado a alcanzar el 16,3 por ciento de todos los vuelos” que operan en el Viejo Continente. En España, “vemos que aún tenemos recorrido para seguir creciendo”, sobre todo si se toma como referencia la experiencia del Reino Unido, país que, junto a EEUU, fue pionero en la irrupción de estas compañías. “Además, en el caso español, el fenómeno de las ‘low cost’ no se da sólo en aeropuertos secundarios, sino también en turísticos”, comenta Aguado.
Así las cosas, a estas alturas a casi nadie le resulta ya impactante que existan empresas que ofrezcan pasajes a 10 euros o incluso a 99 céntimos, aunque realmente se pueda convertir en un esfuerzo ímprobo hallar un billete a esos precios, al menos para el día que el cliente pretende salir de viaje. Los más suspicaces, incluso, dudan de tan extraordinarias ofertas, pese a que admiten el ahorro que, en muchos casos, supone volar en CBC. Conscientes de esa tendencia, las compañías de red no han tenido más remedio que responder con las mismas armas: lanzando campañas con grandes descuentos en sus nuevas rutas o en sus conexiones más demandas, en ocasiones, a cambio de prescindir de los ‘extras’ o costes eludibles (superfluos los califican algunos), como la emisión del billete en papel o el catering a bordo, que muchas de las aerolíneas de bandera suprimieron hace algún tiempo. Ni las unas ni las otras piensan renunciar a su porción del pastel, y para conseguir tal objetivo no dudan en incluir en su cartera de servicios nuevos trayectos, aumentar sus frecuencias y seguir tirando por los suelos sus tarifas que, sin embargo, se ven forzosamente incrementadas por las tasas de carburante, aeroportuarias y otros gravámenes.
Imitando el modelo ideado por sus homólogas extranjeras, las líneas de bajo coste españolas (Vueling, Air Madrid y la nueva Clickair) se han apuntado a la moda de las campañas agresivas, en las que los precios casi ridículos de los trayectos aéreos se tornan en la gran baza. Las firmas foráneas más potentes, por su parte, continúan con su imparable expansión, estableciendo novedosas rutas que benefician, sobre todo, a mercados de presumible potencial turístico, como los países de la Europa del Este, al tiempo que ultiman su ‘asalto’ al mercado doméstico español, segmento en el que entrarán en clara competencia con las aerolíneas tradicionales, pero también, con las nuevas CBC con denominación de origen español. La última en crearse ha sido Clickair. Participada por Iberia, la constructora ACS, el operador turístico Iberostar, el grupo Nefinsa y el fondo de capital riesgo Quercus, inicia este mes sus operaciones y ya ha elegido un aeropuerto andaluz, el de Sevilla, como punto de conexión para uno de los enlaces con la que se sumergirá de lleno en el complejo universo del ‘low cost’. Para darse a conocer entre el gran público, puso a la venta el 12 de septiembre 100.000 billetes a 5 euros por trayecto; seis días más tarde, se habían agotado todas las plazas. En principio, la aerolínea volará desde Barcelona (donde tiene su base) a varias ciudades europeas, desde Valencia a Roma y París, y desde la capital hispalense a la Ciudad Condal y a la capital gala, entre otras conexiones.
La que no deja de aumentar sus frecuencias, incrementar su cartera de servicios y ampliar su red de vuelos es Vueling, que ya opera en tres aeropuertos de la región (Málaga, Sevilla y Granada), en otros tantos nacionales y en algunos europeos. La estrategia comercial de la compañía catalana es tan simple como eficaz: ofrecer pasajes a 10 euros más las tasas pertinentes, tarifas que en algunos destinos, días y horarios pueden inflar el precio de los billetes hasta los 70 euros. Por su parte, la tercera ‘low cost’ española, Air Madrid, se ha convertido en un referente en la comercialización de trayectos a Latinoamérica desde la capital del Reino, viajes que rondan los 299 euros.
Para plantar cara ya no sólo a las compañías de red, sino también a las nuevas CBC de capital español, sus competidoras extranjeras -al menos, las más relevantes- han optado por dar un giro en sus estrategias, al objeto de ganarse su porción en el mercado interior y mantener, a la vez, su arrollador ritmo de crecimiento internacional. Easyjet, por ejemplo, ha creado en Madrid el mayor centro ‘low cost’ de España que, con una previsión de dos millones de movimientos, le permitirá duplicar su número de operaciones en Barajas, con más de 360 vuelos a la semana, según los pronósticos de sus responsables. Air Berlin, sin embargo, ha apostado por ofrecer ‘precios cerrados’ (es decir, con las tasas incluidas), de modo que sus clientes podrán viajar, supuestamente desde 29 euros, en cualquiera de sus aviones hacia los 74 destinos europeos a los que vuela. Por otros derroteros muy distintos se viene moviendo Ryanair, que en los últimos meses ha organizado campañas exacerbadamente feroces, como aquella en la que llamaba a la población a manifestarse contra Iberia, ofreciendo como ‘recompensa’ billetes de avión. En medio de este maremagno, las compañías de red no han tenido más remedio que apretarse los machos y abaratar los precios de sus pasajes hasta límites, en ocasiones, difíciles de mantener para poder sostener los márgenes de rentabilidad.
La enorme rentabilidad de las conexiones con la Costa del SolCasi cuatro de cada diez viajeros de compañías de bajo coste como Bmibaby o Sterling European Airlines que viajan a España eligen como destino final la Costa del Sol, un porcentaje que ayuda a entender el motivo por el que estas aerolíneas han apostado fuerte por algunos aeropuertos andaluces, pero fundamentalmente por el de Málaga. En este contexto, se ha convertido en algo habitual que las CBC anuncien constantemente el establecimiento de nuevas rutas y el aumento de sus frecuencias. Sirva un ejemplo para ilustrar tal afirmación: cuando todavía no se había cerrado la campaña estival, Thomsonfly.com informaba de que incrementaría su número de operaciones en el principal aeródromo de la región andaluza de cara al próximo verano, hasta alcanzar las 44 conexiones semanales con el Reino Unido. Estos vuelos, que enlazarán la Costa del Sol con ocho ciudades británicas, se encuentran ya a la venta, sumándose a las rutas que la compañía ya ofrecía con más de una veintena de aeropuertos de Gran Bretaña, lo que, según fuentes de la mentada empresa, conlleva “un mayor número de opciones y flexibilidad para los pasajeros”. El mismo día que Thomsonfly.com realizaba ese anuncio, Jet2.com, ‘low cost’ que une España con el norte de Inglaterra, celebraba la apertura de su oficina de venta de billetes en el aeródromo malagueño, al tiempo que ponía a la venta los billetes para volar en verano de 2007, con tarifas desde 44 euros por trayecto, tasas excluidas. Desde esta aerolínea señalaron que la inauguración de sus nuevas dependencias supondrá una ventaja para todos aquellos que tengan dificultades de acceso o de manejo de Internet (principal vía para comercialización de los vuelos ‘low cost’) y reforzará el compromiso de Jet2.com para poder servir a todo tipo de público.
Las dos caras de una misma monedaMás allá de las reflexiones sobre los aspectos positivos y negativos que son inherentes al mercado del ‘low cost’, lo cierto es que las compañías de vuelos baratos han insuflado un nuevo aire al sector de la aviación comercial, reactivando los flujos de pasajeros internacionales y acelerando el proceso de transformación de los hábitos y costumbres de los turistas. En definitiva, las CBC han abierto la posibilidad de viajar a segmentos de la población que antes ni se lo planteaban, lo que fomenta, al menos cuantitativamente, a la industria vacacional. Esta tendencia, sin embargo, puede chocar frontalmente con el propósito que, desde hace algunos años, se persigue en los principales destinos andaluces, el que alude a la pretensión de cambiar cantidad por calidad. ¿Podría afirmarse entonces que estamos ante un nuevo estadio en el marco del turismo de masas? Y de ser así, ¿sería esta situación más beneficiosa que perjudicial para el producto turístico andaluz? Por otra parte, la irrupción, expansión, desarrollo y consolidación de las aerolíneas de bajo coste no es un fenómeno exclusivo de algunos países llamados a abanderar tan revolucionaria escalada, sino que las ‘low cost’ no tienen reparo alguno en incluir en sus programaciones aquellas regiones de la geografía internacional que, presumiblemente, pueden tener aceptación entre los adeptos a estas fórmula de viaje. De este modo, mientras que algunas ya comercializan vuelos a Latinoamérica, otras han irrumpido con fuerza en los países de la Europa del Este. Desde Alemania, por ejemplo, Easyjet ofrece vuelos a Estonia o Hungría desde 10 euros por trayecto, periplos que apenas duran una hora. ¿Hasta qué punto podrían estar contribuyendo estos vuelos a reforzar la competencia que los mercados emergentes pueden ejercer sobre Andalucía como destino turístico? La respuesta está por ver.
Un negocio redondo que arroja cifras escalofriantesDe los 51.432.855 visitantes que llegaron durante el pasado año a España por transporte aéreo, 15.348.469 lo hicieron a través de compañías de bajo coste, cifra que prácticamente sextuplica el volumen de pasajeros que estas mismas aerolíneas transportaron seis años antes. Esto es, desde 1999 hasta 2005, la cartera de clientes de las operadoras de vuelos baratos se ha elevado un 476,78 por ciento; crecimiento del que sobre todo se han beneficiado Ryanair, cuyo número de viajeros con destino a este país ha aumentado en el citado periodo un 41.064,46 por ciento; Easyjet, que ha subido un 885,56 por ciento; Air Berlin, que ha visto incrementada esta tasa en un 187,70 por ciento, y Sterling European Airlines, que ha crecido un 27,17 por ciento. Así se desprende de los datos que baraja el Instituto de Estudios Turísticos, que revelan, además, que sólo las tres primeras empresas citadas aportaron el pasado año 9 millones de pasajeros. Un informe elaborado por la Sociedad de Planificación y Desarrollo de la Diputación de Málaga apunta que “en la actualidad, el número de CBC es mayor respecto a años anteriores”, tendencia que responde a las características propias de un sector que es “relativamente joven y, por tanto, aún está en crecimiento”, lo que fomenta la aparición de nuevas firmas competidoras. El texto también señala que siete de cada diez de las llegadas de viajeros ‘low cost’ a este país a lo largo del pasado ejercicio “están centralizadas en cinco aeropuertos españoles”, lo que supone que “más de 10 millones de los clientes de CBC” que volaron a España en 2005 “lo hicieron a los aeropuertos de Palma de Mallorca, Málaga, Barcelona, Alicante y Girona”. De hecho, el aeródromo insular acapara una quinta parte del total de llegadas, mientras que el andaluz copa una cuota de mercado del 14,51 por ciento.